Dolor bajo las costillas en el embarazo: Causas reales y tratamiento desde la fisioterapia

El dolor bajo las costillas durante el embarazo es una consulta frecuente en clínica, especialmente a partir del segundo trimestre. Muchas mujeres lo describen como una molestia localizada —habitualmente en el lado izquierdo— que aparece después de comer, se mantiene durante horas y cambia con la postura.
A menudo se normaliza con explicaciones simplistas como "es el bebé que empuja". Sin embargo, este tipo de dolor tiene una base mucho más compleja y, sobre todo, abordable desde la fisioterapia.
En este artículo te explicamos qué está ocurriendo realmente en tu cuerpo, por qué aparece este dolor y cómo lo tratamos desde un enfoque clínico centrado en la mecánica y la gestión de presiones.
Síntomas: cómo reconocer este tipo de dolor
No todos los dolores costales en el embarazo responden al mismo mecanismo. Este cuadro tiene un patrón bastante característico que nos orienta desde la primera entrevista clínica.
Se trata de un dolor que suele localizarse bajo las costillas, con más frecuencia en el lado izquierdo, y que aparece de forma clara tras las comidas. Muchas pacientes describen una sensación de presión profunda o molestia mantenida, más que un dolor punzante agudo. No suele estar presente por la mañana o en ayunas, y puede prolongarse durante varias horas.
Un aspecto especialmente relevante es su relación con la postura y el movimiento. Es habitual que empeore al permanecer encorvada o tras largos periodos sentada, y que cambie —aunque no siempre desaparezca— al moverse o modificar la posición. En algunos casos, incluso puede aumentar al intentar estirarse lateralmente, lo que genera bastante desconcierto.
Este conjunto de características nos indica que no estamos ante una lesión estructural localizada, sino ante un problema funcional en el que intervienen varios sistemas.
Por qué aparece: los cambios del embarazo
Para entender este dolor, es importante analizar cómo cambia el cuerpo durante el embarazo y cómo estos cambios afectan a la mecánica interna.
- A medida que el útero crece, desplaza progresivamente las vísceras hacia arriba. Esto reduce el espacio disponible en la cavidad abdominal y modifica la relación entre los órganos y el diafragma. El sistema, que antes funcionaba con un cierto margen de adaptación, empieza a trabajar en condiciones más exigentes.
- El diafragma, que separa la cavidad torácica de la abdominal, también se ve directamente afectado. Su posición se eleva, lo que limita su capacidad de descenso durante la respiración. Esto no solo cambia la forma en la que respiramos, sino también la manera en la que el cuerpo gestiona las presiones internas.
- A esto se suma un tercer factor: la digestión. Durante el embarazo, el tránsito digestivo suele enlentecerse. Es más frecuente que aparezca distensión abdominal y acumulación de gases, especialmente en zonas como el ángulo esplénico del colon, situado bajo las costillas izquierdas.

El papel del diafragma: la pieza clave
Para entender este tipo de dolor, es fundamental comprender el papel del diafragma más allá de la respiración.
El diafragma es una estructura central en la regulación de presiones del cuerpo. No solo participa en la entrada y salida de aire, sino que también actúa como un punto de conexión entre el tórax y el abdomen. Además, sus inserciones se localizan directamente en las costillas, especialmente entre la séptima y la décima.
Esto significa que cualquier cambio en la presión interna o en su capacidad de movimiento puede generar tensión en la parrilla costal.
Durante el embarazo, al estar más elevado y con menor capacidad de excursión, el diafragma pierde parte de su eficiencia mecánica. Esto hace que le resulte más difícil adaptarse a los cambios de presión que se producen, por ejemplo, tras una comida.

Mecanismo de dolor: qué ocurre paso a paso
Cuando analizamos este cuadro desde la biomecánica, el proceso es bastante claro.
Tras una comida, el estómago se distiende y aumenta su volumen. Si además hay presencia de gas en el colon —algo frecuente en embarazo— la presión dentro del abdomen se incrementa aún más. Este aumento de presión empuja el contenido abdominal hacia arriba, directamente contra el diafragma.
En condiciones normales, el diafragma puede adaptarse a estos cambios. Sin embargo, en el embarazo su capacidad de respuesta está limitada. Como consecuencia, parte de esa presión se traduce en un aumento de tensión en sus inserciones costales.
Esa tensión es la que el sistema nervioso interpreta como dolor.
Por eso este tipo de molestia no aparece de forma aleatoria, sino que sigue un patrón muy concreto: surge tras comer, se mantiene mientras persiste la carga digestiva y desaparece cuando el sistema vuelve a un estado de menor presión.
¿Por qué cambia con el movimiento?
Uno de los aspectos más característicos de este dolor es que no es fijo. Cambia con la postura, con el movimiento e incluso con la respiración.
Esto ocurre porque estamos ante un problema dinámico. El movimiento modifica la relación entre las estructuras, redistribuye las presiones internas y cambia la tensión en el diafragma y en la parrilla costal.
Desde el punto de vista clínico, este dato es muy relevante, porque nos indica que el dolor no está asociado a una lesión estructural estable, sino a un desequilibrio funcional que puede modularse.
¿Por qué a veces empeora al estirarte?
Es frecuente pensar que, ante un dolor costal, lo mejor es estirar. Sin embargo, en este caso no siempre funciona así.
El diafragma tiene una forma de cúpula y funciona como una estructura continua, no como dos mitades independientes. Cuando realizamos una inclinación lateral, una parte del diafragma se estira mientras otra compensa.
Si el sistema ya está sobrecargado, este tipo de estiramiento puede aumentar la tensión en determinadas zonas, especialmente en sus inserciones costales. Por eso algunas pacientes refieren que el dolor incluso empeora al intentar estirarse de lado, independientemente del lado hacia el que se inclinen.
Enfoque desde la fisioterapia
En Evexia Salut, este tipo de dolor no lo abordamos como una molestia localizada en la costilla, sino como una alteración en la mecánica global del sistema.
El tratamiento se orienta a mejorar la capacidad del cuerpo para gestionar las presiones internas y reducir la sobrecarga del diafragma.
Terapia manual miofascial
Trabajamos sobre el diafragma, la parrilla costal y las estructuras miofasciales relacionadas con la región toracoabdominal. El objetivo no es "relajar una zona concreta", sino mejorar la movilidad del conjunto y permitir que el sistema se adapte mejor a los cambios de presión.
Reeducación respiratoria
La respiración suele volverse más superficial durante el embarazo, lo que incrementa la carga sobre determinadas zonas. A través de la reeducación respiratoria buscamos recuperar una expansión más equilibrada, especialmente en la zona posterior y lateral baja del tórax, favoreciendo una mejor función diafragmática.
Ejercicio terapéutico
El ejercicio no se plantea como un estiramiento general, sino como una herramienta específica para mejorar la movilidad torácica y la coordinación entre respiración y movimiento. Esto permite reducir la sobrecarga y mejorar la eficiencia mecánica del sistema.
Educación y gestión de presiones
Una parte fundamental del tratamiento consiste en entender qué situaciones aumentan la presión interna y cómo modificarlas. Esto incluye desde la postura tras las comidas hasta la forma de moverse o respirar en el día a día.
Qué puedes hacer en tu día a día
Algunas estrategias pueden ayudarte a reducir la carga sobre el sistema. Comer en menor volumen, evitar permanecer encorvada tras las comidas o incorporar movimiento suave pueden marcar una diferencia significativa. También es importante prestar atención a la respiración, intentando evitar un patrón exclusivamente torácico alto.
El dolor bajo las costillas en el embarazo no es simplemente una molestia inevitable ni debe asumirse sin más.
En muchos casos, es la expresión de un sistema que está trabajando con menos espacio y más exigencia, donde el diafragma juega un papel central.
Entender este mecanismo permite intervenir de forma específica y eficaz.
Si estás embarazada y presentas este tipo de dolor, en Evexia Salut valoramos de forma individual cómo se relacionan tu respiración, tu sistema digestivo y tu suelo pélvico.
Porque no se trata solo de aliviar el dolor. Se trata de entender por qué aparece… y abordarlo desde la causa.
